lunes, 8 de abril de 2013

RECUERDOS LÍQUIDOS.
Rebecca Perona.

Me dijeron muchas cosas, 
en una tonalidad vaga
esto y lo otro, 
lo otro y esto.

Y me marché, rápidamente,
ya me daba lo mismo,
la noche también se iba.

No entendí nada
y tampoco me forzaba a ello
un vaso de vino tinto en una mano
en la otra sostenía mis recuerdos.

Los recuerdos aparecen en el mejor momento
parecen lanzarte un puñetazo
un puñetazo en la cara
esperando a que sangres a borbotones.

Son tus recuerdos,
que no los de otro,
los que te azotan
y te ofrecen vino.

En la mesa la botella
y en la silla la cabeza,
sucios recuerdos que enmudecen el alma,
que hacen de codos telarañas.


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