lunes, 15 de abril de 2013


EL MIEDO NO ENTRARÁ
Rebecca Perona. 

Quise que el cielo tuviera otro color, quise que el líquido acuoso tuviera otro sabor, quise volar lo más dentro de mí, todo lo que fuera o fuese posible y más. Quise lanzarle al pecho toda la felicidad del mundo, esa felicidad pura, guardada en los rincones más inhóspitos del planeta tierra. Quise que volara hacia la luna y quise que se la follara. Quise que me follara y que se acurrucara en mi estómago. Quise miles de amaneceres, o mejor, de nuevos días, para que los malos quedaran atrás, olvidados y superados. Quise ver su alma, quise que viera su alma, hasta que se diera cuenta de todo el azúcar que lleva dentro. El es azúcar, en un envoltorio de metal, que ya no se fabrica, se distribuye, porque tiene miedo a volar. Pero quise que lo distribuyeran, que lo rediseñaran, que al menos, el envoltorio fuera de cartón color coral. Y lo quise a mi vera, como lo trajo su madre, y lo quise así, porque así es él y somos todos. Todo lo que anhelaba era para meterlo en su caja, porque una y otra vez el miedo llamaba a su cabeza gritando, mientras golpeaba su pecho y lo dejaba sin fuerzas. Pero tranquilo, porque disolviendo el cielo y el mar, disolviendo bien sus colores armoniosos y metiéndolos en la luna, como si de un cuenco se tratara, toda forma oscura queda excluida. Así que tranquilo, porque de esta forma, el miedo no entrará.


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