lunes, 18 de noviembre de 2013

Pollo

EL POLLO DE LAS UVAS
Y SUS UVAS.






















Imagen: Erwin Blumenfeld. Sin título.

A mi, a mi no me tiembla la voz, ¿me oyes?
A mi no se me quiebran las uñas
no se me restan los pasos en bandejas astilladas.

Perchas hechas de huesos
de cuerpos bulímicos tirados por los restaurantes.
Restaurantes aristócratas
jaulas de mármol, 
corrompidas por el que bebe su sangre caliente:
el vino tinto,
el de Rioja, el de Jerez, el de su puta uva.

El de su puto dueño
que muere ahogado cada día 
en su propia cosecha a manos del sol
y su aire desinfoxicado,

mientras huele la tierra macerada que el violó.

¿Me oyes?
A mi aún no se me ha perdido nada.

Rebecca W. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario