VALENCIA AVAINILLADA
Rebecca Wasser
Me he levantado, me he hecho unas tostadas con tomate, un colacao complet y me he dirigido al salón. Me he sentado en la mesa, mirando al televisor apagado, no como todas las mañanas. No he dirigido mi vista, mi cuello y mi cabeza partida en dos hacia la ventana, creo que es la primera vez desde que vivo aquí. Hoy no se como esta el cielo, no se que colores ni que tiempo esconde. Huelo a vainilla, todo me huele a vainilla, pero no es el típico olor pesado de frasco de colonia, no, es un olor ligero. El salón huele a vainilla, busco con la mirada de un detective, tengo la sospecha de que han comprado un ambientador. Termino de desayunar, y me dirijo a mi habitación, con un té verde en mano (estamos en la recta final). Abro la ventana, y huele a vainilla. Creo que alguien ha rociado la tierra valenciana con vainilla. De sus cielos hasta sus mares y de sus huertas hasta sus casas. No sabré de que color está el cielo, ni lo que pretende, pero oliendo como huele me lo imagino. Hoy Valencia huele a vainilla y no a estiércol.
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