LUGAR DE SUEÑOS
Rebecca Perona.
Rebecca Perona.
Lo he sentido, he retrocedido al pasado, una ventolera de
aire fresco me ha trasladado a ese lugar frondoso y libre. La frescura de esos días
me ha transportado, ya no estoy en la habitación, estoy fuera, en un merendero
en mitad del todo, de mi tesoro escondido que nadie conoce, excepto los pinos,
los bichos y los pájaros que vienen y van a visitarme. Todos ellos son bienvenidos,
el resto son escoria, escoria que detesto y estorban. El lugar donde crezco,
donde mi introspección es mayor, donde me invitan sin esperar nada, pues
desconocen que mis palabras aquí son más bellas que en la ciudad. Deambular por
las calles, con gran observación, como un águila que vuela en busca de una
presa, yo vuelo en busca de palabras, en busca de versos bellos. Aquí no es así,
aquí la fluidez se extiende tan solo a un vocabulario bello, porque miro, y todo
está limpio, a pesar de que el hombre lo haya pisado antes, se camufla de tal
forma que siento que soy la primera en pisarlo, no hay manipulación alguna en
mi cabeza y mi cuerpo. La pureza, la libertad, el caos (la belleza) brilla por
si sola, es un renacer en tiempos de involución (pues eso nos hacen creer, en
una involución). Y es que El hombre aún puede cambiar, no necesita estar a expensas
de nada ni nadie, tan sólo de él mismo, sólo necesita alejarse un poco,
alejarse de esos no sabios que dicen serlo, de esos que proclaman la guerra y al
eterno dormido. Nada de eso, no creamos en nada, pues no hay una verdad
absoluta, quizás la tuya pueda acercarse un poco. Puede que se acerque, si
caminas por donde nadie pisa, si sientes amor por lo que realmente es
recíproco. La naturaleza, el mundo no humano, a eso me refiero, se siente una
gran amor por eso y eso conlleva a la gran calma, al bienestar que buscamos con
dinero. Sólo miremos a nuestro alrededor, no es necesario llegar a la cima, en
este, ahora, no lugar, donde me encuentro transportada por el recuerdo más
bello, por ese sueño en el que volveré a
caer, algún día, cuando encuentre el medio y deje al miedo. Volveré a esta
tierra prometida que me presentaron en días turbios, donde el sol golpeaba con
fuerza la masiva industrialización urbanita.
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