martes, 23 de abril de 2013


LUGAR DE SUEÑOS
Rebecca Perona.

Lo he sentido, he retrocedido al pasado, una ventolera de aire fresco me ha trasladado a ese lugar frondoso y libre. La frescura de esos días me ha transportado, ya no estoy en la habitación, estoy fuera, en un merendero en mitad del todo, de mi tesoro escondido que nadie conoce, excepto los pinos, los bichos y los pájaros que vienen y van a visitarme. Todos ellos son bienvenidos, el resto son escoria, escoria que detesto y estorban. El lugar donde crezco, donde mi introspección es mayor, donde me invitan sin esperar nada, pues desconocen que mis palabras aquí son más bellas que en la ciudad. Deambular por las calles, con gran observación, como un águila que vuela en busca de una presa, yo vuelo en busca de palabras, en busca de versos bellos. Aquí no es así, aquí la fluidez se extiende tan solo a un vocabulario bello, porque miro, y todo está limpio, a pesar de que el hombre lo haya pisado antes, se camufla de tal forma que siento que soy la primera en pisarlo, no hay manipulación alguna en mi cabeza y mi cuerpo. La pureza, la libertad, el caos (la belleza) brilla por si sola, es un renacer en tiempos de involución (pues eso nos hacen creer, en una involución). Y es que El hombre aún puede cambiar, no necesita estar a expensas de nada ni nadie, tan sólo de él mismo, sólo necesita alejarse un poco, alejarse de esos no sabios que dicen serlo, de esos que proclaman la guerra y al eterno dormido. Nada de eso, no creamos en nada, pues no hay una verdad absoluta, quizás la tuya pueda acercarse un poco. Puede que se acerque, si caminas por donde nadie pisa, si sientes amor por lo que realmente es recíproco. La naturaleza, el mundo no humano, a eso me refiero, se siente una gran amor por eso y eso conlleva a la gran calma, al bienestar que buscamos con dinero. Sólo miremos a nuestro alrededor, no es necesario llegar a la cima, en este, ahora, no lugar, donde me encuentro transportada por el recuerdo más bello, por ese sueño en el  que volveré a caer, algún día, cuando encuentre el medio y deje al miedo. Volveré a esta tierra prometida que me presentaron en días turbios, donde el sol golpeaba con fuerza la masiva industrialización urbanita. 

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