Rebecca Perona
Bien, si buceamos por los blogs de los modernos podemos ver
ilustraciones muy parecidas, se puede visualizar el boom de una temática nueva
que nos lleva a lugares calurosos. Antes era el universo, los extraterrestres,
asteroides, y demás bichos, junto al espacio las calaveras, la muerte, el más allá,
las ojeras, bla bla bla y hoy se pone en manifiesto y a manos de todos: las
palmeras, con sus cocos y todo, y no solo las palmeras, sino esas pequeñas
casas que nos encontramos cuando vamos a la playa, eso sí, una casa en la costa
sin palmeras no es nada, pues bien, todo eso parece que se lo han sacado de la
manga, si, todos ellos y lo peor de todo es que reciben comentarios del tipo:
¡que original!, si chicos, ¡seguid a las masas!. El fundador plástico de este
acalorado movimiento es nada más y nada menos que David Hockney, entre los modernos es lo que
se lleva, aunque pretendan vendernos sus palmeras, ese temazo que en su tiempo
suscitó un abrir de ojos homosexualizado. Me gusta Hockney, pero no me gusta
que lo vomiten de forma propulsada, ahora sí, está claro que no perderá su
esencia, y los que saben de arte se mofarán de aquellos que afirmen con mucho
orgullo que lo han creado, cuando antes…¿quién tenía en cuenta las palmeras?.
Todos hacen los mismos dibujitos. Son ilustraciones que se venden fácilmente, todos
ellos a favor del mercado del arte. Ellos fijo que van en fila india al
mayor mercado de arte: ARCO. Ahí están ellos y los ricachones, en el nuevo El
Corte Inglés del arte, con toda su indiferencia hacia lo que realmente es arte,
y ¿qué es el arte? Yo lo definiría, quizás, como un gran desnudo emocional.
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