martes, 29 de enero de 2013

La masiva industrialización plástica de California.
Rebecca Perona


Bien, si buceamos por los blogs de los modernos podemos ver ilustraciones muy parecidas, se puede visualizar el boom de una temática nueva que nos lleva a lugares calurosos. Antes era el universo, los extraterrestres, asteroides, y demás bichos, junto al espacio las calaveras, la muerte, el más allá, las ojeras, bla bla bla y hoy se pone en manifiesto y a manos de todos: las palmeras, con sus cocos y todo, y no solo las palmeras, sino esas pequeñas casas que nos encontramos cuando vamos a la playa, eso sí, una casa en la costa sin palmeras no es nada, pues bien, todo eso parece que se lo han sacado de la manga, si, todos ellos y lo peor de todo es que reciben comentarios del tipo: ¡que original!, si chicos, ¡seguid a las masas!. El fundador plástico de este acalorado movimiento es nada más y nada menos que  David Hockney, entre los modernos es lo que se lleva, aunque pretendan vendernos sus palmeras, ese temazo que en su tiempo suscitó un abrir de ojos homosexualizado. Me gusta Hockney, pero no me gusta que lo vomiten de forma propulsada, ahora sí, está claro que no perderá su esencia, y los que saben de arte se mofarán de aquellos que afirmen con mucho orgullo que lo han creado, cuando antes…¿quién tenía en cuenta las palmeras?. Todos hacen los mismos dibujitos. Son ilustraciones que se venden fácilmente, todos ellos a favor del mercado del arte. Ellos fijo que van en fila india al mayor mercado de arte: ARCO. Ahí están ellos y los ricachones, en el nuevo El Corte Inglés del arte, con toda su indiferencia hacia lo que realmente es arte, y ¿qué es el arte? Yo lo definiría, quizás, como un gran desnudo emocional.





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