lunes, 19 de noviembre de 2012

CÓCTELES MOLOTOV
Rebecca Perona

Se oscurecieron los espacios,
se oscurecieron los caminos,
se augura lo temido,
se alquilan los palacios, o se pierden.

Ataúdes reventados,
coches que explotan,
miedos que hierven, se esparcen.

Se espolvorean manos con gestos de adiós,
lecho vacio y ¡corazones muertos!,
volteretas mentales,
y tocas techo, y tocas suelo.

¿Stan-by perpetúo?
deja que te diga que ya no lates,
que ya no se te sale ese órgano maldito, 
aliados de Caronte.

¡Ármate de valor!
¡vomítalo!
mastúrbense mientras caen lágrimas,
mientras morimos,
mientras el deseo ¡resuene!.

Ahora que podéis,
ahora que puedo,
¡aléjate! destierra mi mirada,
llenos de flores, de patatas fritas,
de empanadillas al curry.

Lléname la boca de sangre
átame y llévame al infierno,
infierno que desemboca en el océano más profundo,
en el amazonas.

¡Mírame de nuevo!
y dime si es cierto que las manos se agitan
mientras esnifo purpurina
y como carne humana.

¡No! atácame de nuevo,
sin Febo, por favor.






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