PIES ENGRANIZADOS DE LONA ROJA
Rebecca Perona
Querido treinteañero,
todo ha sido a primera vista,
he sentido como las sillas volaban,
como las miradas se escondían,
y como yo, tonta, escondía la mía
entre la multitud, entre las paredes...
Querido tú, que tu sonrisa, tus zapatillas
han hecho que remozara el universo que llevaba dentro.
He remojado mis órganos,
¡por fin funcionan!
de forma propulsada.
Todo quería enzarzarse contigo,
todo te buscaba, aunque permanecía quieta,
en aquel espacio de luces amarillas.
Amarillas paredes, polillas comiendo e interactuando
y todo estaba acabando, hasta que:
¡oh pintura! ¡Pintora!¡ Poesía! ¡Poeta!...
...que no poetisa ¡como detesto esa palabra!,
Pues no es nada bella.
Poeta suena a grande, a infinito,
se te llena la boca.
¡oh pintura! ¡Pintora!¡ Poesía! ¡Poeta!
¡POETA!
que salió de tu boca la pintura que el eco pronunció.
Conversación corta por la observación de las polillas hacia nosotros,
estas esperaban lo que veía en tus ojos,
las palabras se retorcían,
la intimidación me tragaba y es que
la colonia de polillas estaba presente.
¡Que te miro de reojo!
¡Ay si tu supieras!
y como todo acaba con un placer,
placer placentero que se escabulle por la mente
hasta tener la plena locura
de pensar que eso no podía acabar así.
Treinteañero de pies engranizados,
salta hacia las paredes inexistentes y acentúate,
camina por espacios mutuos
y reluce como lo que eres, formando parte
de concepto de existencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario